Se baña, se viste y guarda su billetera, luego sale del apartamento. En su camino hacia el mercado, encuentra al pueblo casi desierto; un incómodo sentimiento de soledad le ataca. La única persona que Jack logra ver es un mendigo calentando sus manos sobre un fuego encendido dentro de un barril metálico; minutos más tarde llega al mercado, en donde tampoco encuentra gente. La puerta hacia el almacén está entreabierta y hay movimiento del otro lado. Jack toma lo que necesita de las estanterías y luego se dirige a la caja para pagar. "Sé que es usted, señor Jack. Deje el dinero con la lista de lo que se lleva, no se preocupe. Es que estoy un poco ocupado acá".
A su regreso, Jack se percata de que olvidó sacar las llaves de la puerta principal del edificio, así que tiene que darle la vuelta al edificio y subir por la escalera de incendios; pero hay un refrigerador bloqueándolas, tiene varios agujeros de los que sale una niebla densa. Lo que es más extraño es que el aparato está soportado por cadenas pegadas a las paredes con gruesos tornillos, y aún más extraño es la placa metálica soldada en la parte trasera, donde convergen todas las cadenas para soportar su peso. En la placa hay un texto inscrito, bajo el cual hay un mecanismo similar al de las cajas fuertes, pero con letras en lugar de números, de la A a la Z.
El texto dice:
"Llena una casa, llena una fosa,
Pero no recoges, llena una taza"
Lo piensa un tiempo, Jack ama este tipo de acertijos y esta es una extraña oportunidad para demostrarse lo bueno que es. Intenta adivinar unas cuantas veces antes de realmente pensarlo, y diez minutos después, lo resuelve, "Niebla, claro". El refrigerador súbitamente se mueve, lo que fuera que mantenía a las cadenas en su lugar las libera y el enorme aparato se precipita violentamente hacia el suelo, hacia Jack, quien salta despavorido hacia un lado milésimas segundo antes de que pueda ser aplastado. Luego, con el camino despejado, sube las escaleras.
Después de entrar a su apartamento se dirige hacia la cocina, desempaca sus compras y, mientras guarda la comida en su refrigerador, alguien toca a su puerta. Jack deja la comida en una mesa y rápidamente va hasta la puerta, pero cuando llega, ya no hay nadie, y justo antes de cerrar, encuentra un pequeño paquete en el suelo. Lo lleva adentro y lo abre, es una cinta de VHS, en cuya etiqueta dice "Llévame a Saint Alexis, ¡Y no avises a la policía!". Jack inserta la cinta en su máquina de video y la deja reproducir.
Una fuerte estática llena la pantalla, luego una voz distorsionada puede escucharse:
"Si tu vida quieres recuperar,
Tu esposa deberás salvar;
Pero cuál de las dos?
¡Las tenemos a ambas!
¡Lástima no puedas recordar,
Aquél bello día de Diciembre!
A Saint Alexis deberás venir,
Si te quieres resarcir..."
Jack retira la cinta del aparato y la deja en la mesita de su sala, luego se sienta de nuevo en su poltrona y, mientras la observa fijamente, como si pensara que esta podía huir en cualquier momento, piensa en lo que acaba de ver. "Esto no puede estar pasando, pero podría recuperarla, y de una vez aclarar mi mente, debo descubrir si realmente hubo otra mujer antes que ella".

