08/11/2010

надежды (Esperanza), Parte 4

Acumuló el poco valor que pudo y con claustrofóbuco esfuerzo cruzó el estrecho túnel. Unos quince metros después salió a una gran cámara; el cable que la había acompañado incluso por el estrecho espacio subía porm la pared del lugar hasta el techo, atravezando la cámara por arriba y llegando al otro extremo, donde se dividía en dos y terminaba conectado a un par de cajas de cristal oscurecido, de cuyos interiores irradiaba una enmudecida luz. El color del brillo era casi indescriptible, tal vez por la naturaleza de la sustancia que lo opacaba, o por la de su orígen; aunque “azul gangrenoso” sería tal vez lo más cercano. De cualquier manera, el brillo tenía un evidente parecido a la luz que emanaban aquellos huesos fantasmales que la habían salvado en su caída.

Caminó asustada los varios metros que la separaban de las dos cajas; las alucinaciones que la habían acompañado hasta ese momento se tornaron más intensas, esta vez acentuando la sensación con punzantes dolores en su herida. Cuando por fin estuvo entre aquellas estructuras cúbicas y pudo penetrar con su mirada el extraño y oscuro líquido que contenían, se desvaneció por un tiempo que luego no podría determinar. Sus pesadillas durante ese lapso, lo único que soñó, estuvieron plagadas de dolores innombrables y visiones que sólo se imaginaría un Tesla lunático y ocultista.

Mientras despertaba, los cuerpos momificados que flotaban al interior de aquellos sarcófagos de cristal, antes sin más vida que el innatural resplandor que emanaban, convulsionaban frenéticamente en cámara lenta. Los golpes que le daban a las paredes transparentes de sus celdas y las distorsionadas expresiones de profunda demencia en sus rostros anunciaban una cacofonía de horrores que nunca se manifestaría más allá de los sonidos enmudecidos por el denso líquido y el grueso cristal. Una de aquellas monstruosidades buscaba desesperada la forma de alcanzar a la pequeña que aún yacía atontada en el suelo. Cuando por fin recuperó completamente la consciencia observó estupefacta por un segundo aquella criatura, luego dio un giro hacia atrás, pero chocó contra el otro sarcófago. Finalmente se reincorporó de un salto y salió corriendo por la primera puerta que encontró, sin pensarlo mucho.

Las alucinaciones no le permitían ver bien su camino, obligándola a tambalearse hasta que pudo descansar y apaciguar su mente. Se encontró en otra cámara, esta mucho más grande que la anterior, después de que su miedo se hubo alejado. Unas pronunciadas paredes se elevaban a lado y lado hasta perderse en la oscuridad; incrustadas en ellas había largos tubos de cristal que irradiaban una luz muy familiar. Al otro lado de aquella cámara podía ver unas escaleras de caracol metálicas que ascendían hasta el único punto de luz en aquel techo negro. Dirigió su mirada al suelo y comenzó a atravezar aquella enorme habitación, esperaba no tener que ver el contenido de aquellos tubos; pero el tiempo había desgastado los trabazones de algunos y los cristales se habían roto, liberando sus contenidos sobre el suelo. No necesitaba ver los reflejos de los tubos que estaban en buen estado sobre el líquido derramado, pero los gigantezcos y brillantes huesos antropomórficos en el suelo cautivaron su ya enajenada curiosidad.

2 ondas:

Marcelo Carter dijo...

Cada vez se pone más interesante, amigo A.M.A. el lugar en el que se encuentra, las cosas que van apareciendo, todo muy bueno. Casi al final me acordé de tu aún no terminada novela "A un paso del juicio" jej, espero algún dia leer su final. Un saludo


PD: ¿Blackwolf se ha contactado contigo?

A.M.A dijo...

Mi apreciado camarada Carter ;)

Me alegra que te guste como se va desarrollando la historia; no falta mucho para el final, así que puedes esperar la conclusión pronto.

Con respecto a la novela, estoy pensando seriamente en reescribirla en su totalidad; pero esta vez enfocándome en un solo personaje. La he estado leyendo y creo que le falta algo, tal vez un poco de seriedad (madurez literaria, creo yo).

Me alegra mucho tenerte por acá de nuevo, camarada.

Un gran abrazo.

P.S: No, Lobo no se ha puesto en contacto conmigo.